amores, que te compuso el beneficiado tu tío, que en el pueblo ha
parecido muy bien. Que me place, dijo el mozo; y sin hacerse más de rogar, se
sentó en el tronco de una desmochada encina, y templando su rabel, de allí a
poco, con muy buena gracia, comenzó a cantar, diciendo de esta manera:
ANTONIO
Yo sé, Olalla, que me
adoras,
puesto que no me lo has dicho
ni aún con los ojos siquiera,
prefieres callar tus palabras de amor
puesto que no me lo has dicho
ni aún con los ojos siquiera,
prefieres callar tus palabras de amor
Porque sé que eres sabia,
en que me quieres estoy seguro,
que nunca fue desdichado
amor que fue conocido.
en que me quieres estoy seguro,
que nunca fue desdichado
amor que fue conocido.
Bien es verdad que tal vez,
Olalla, me has dado indicio
que eres la dueña de mi alma
y el blanco pecho de risco.
Olalla, me has dado indicio
que eres la dueña de mi alma
y el blanco pecho de risco.
Más allá, entre sus
reproches
y honestísimos desvíos
tal vez la esperanza muestra
la orilla de su vestido.
y honestísimos desvíos
tal vez la esperanza muestra
la orilla de su vestido.
Abalanzase al señuelo
mi fe que nunca ha podido
ni menguar por no llamado
ni crecer por escogido.
mi fe que nunca ha podido
ni menguar por no llamado
ni crecer por escogido.
Si el amor es cortesía,
de la que tienes colijo
que al fin de mis esperanzas
ha de ser cual imagino.
de la que tienes colijo
que al fin de mis esperanzas
ha de ser cual imagino.
Y si son servicios parte
de hacer un pecho benigno,
algunos de los que he hecho
fortalecen mi partido.
de hacer un pecho benigno,
algunos de los que he hecho
fortalecen mi partido.
Porque, si has mirado en
ello,
más de una vez habrás visto
que me he vestido en los lunes
lo que me honraba el domingo.
más de una vez habrás visto
que me he vestido en los lunes
lo que me honraba el domingo.
Como el amor y la gala
andan un mismo camino,
en todo tiempo a tus ojos
quise mostrarme pulido.
andan un mismo camino,
en todo tiempo a tus ojos
quise mostrarme pulido.
Dejo el bailar por tu causa,
ni las músicas te pinto,
que has escuchado a deshoras
y al canto del gallo primo.
ni las músicas te pinto,
que has escuchado a deshoras
y al canto del gallo primo.
No cuento las alabanzas
que de tu belleza he dicho,
que, aunque verdaderas, hacen
ser yo de algunas mal quisto.
que de tu belleza he dicho,
que, aunque verdaderas, hacen
ser yo de algunas mal quisto.
Teresa del Berrocal,
yo alabándote, me dijo:
Tal piensa que adora un ángel,
y viene a adorar a un jimio.
yo alabándote, me dijo:
Tal piensa que adora un ángel,
y viene a adorar a un jimio.
Merced a los muchos dijes
y a los cabellos postizos,
y a hipócritas hermosuras
que engañan al amor mismo.
y a los cabellos postizos,
y a hipócritas hermosuras
que engañan al amor mismo.
Quito
las mentiras y se enojo,
volvió por ella su primo
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